Compostera comunitaria: germinando desde los residuos orgánicos

Blog por Karen Ayala, Coordinadora de Programas 

En el Perú, se genera un promedio anual de 8 450715 toneladas de desechos sólidos municipales y solo el 54,94 % son destinados a rellenos sanitarios, los cuales enfrentan problemas de funcionamiento y riesgo de desplome (MINAM, 2024) Este dato revela una grave crisis en la gestión de residuos, no solo por la baja cobertura, sino también por los problemas  que enfrentan los rellenos sanitarios existentes, tales como su limitada vida útil, funcionamiento inadecuado.

En este contexto, en la caleta de La Islilla, ubicada en la provincia de Paita, región Piura, la situación es similar, pero el compromiso por mejorar la calidad de vida de sus miembros y cuidar el medio ambiente ha comenzado a germinar, literalmente, desde los residuos orgánicos.

El proceso inició en 2022 bajo el liderazgo de Future of Fish, organización que acompaña procesos de empoderamiento en comunidades pesqueras. Desde el inicio, Future of Fish diseñó y facilitó el programa Mi Comunidad en Crecimiento, un espacio de formación que, durante doce meses, fortaleció las capacidades de hombres y mujeres líderes de La Islilla. Entre ellos se encontraban la directora del nivel inicial, el presidente de la asociación de pescadores, entre otros actores clave, quienes se convirtieron en agentes de cambio gracias a su formación, compromiso y visión comunitaria.La implementación de la compostera comunitaria no surgió como una idea externa, sino como el resultado de un proceso participativo, impulsado por ellos mismos tras un año de capacitación con el apoyo de la metodología de la organización comunidad y Biodiversidad  (COBI.) que es una organización que identificó la necesidad de promover la conservación marina y los recursos implementando soluciones que logren comunidades costeras resilientes y océanos saludables. 

Durante doce meses, se desarrolló el programa Mi Comunidad en Crecimiento facilitado por el equipo de Future Of Fish, se estructuró en tres etapas fundamentales que marcaron un hito de formación comunitaria. En la primera etapa, se brindaron capacitaciones técnicas orientadas a la formulación de proyectos y al desarrollo de competencias clave como liderazgo, igualdad de género en el sector pesquero, storytelling, resolución de conflictos y medio ambiente. Durante este periodo de doce meses, los participantes en su mayoría mujeres lideresa no sólo fortalecieron sus conocimientos, sino que también recuperaron la confianza en su voz y en sus capacidades ya que en muchas comunidades pesqueras, como La Islilla, la voz de las mujeres ha quedado invisibilizada por factores culturales y económicos. Tradicionalmente, la pesca ha sido vista como una actividad masculina, lo que relegó a las mujeres al ámbito doméstico o a roles de apoyo no reconocidos, como, la venta de pescado o el cuidado de la familia mientras los hombres salían a faenar. Esto generó una especie de silencio forzado: las mujeres aportan mucho, pero su trabajo no era valorado ni visibilizado.

La segunda etapa consistió en el desarrollo práctico, las lideresas y líderes participaron en sesiones de capacitación en Design Thinking, Ramos y Wert (2015) definen al Design Thinking como una metodología capaz de generar ideas innovadoras, que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales, lo cual les permitió identificar la problemática real desde sus propias experiencias, proponer soluciones creativas, diseñar y validar prototipos, en esta etapa se acompañó a las participantes en la elaboración y prototipado de sus ideas de proyecto. Este acompañamiento personalizado permite traducir los conocimientos  y experiencias en propuestas contextualizadas a la realidad de la Islilla, para entonces, se prototipo mini compostaje en los hogares de los lideres y lideresas  teniendo resultados exitosos, ya que representan una solución pequeña pero tangible, que conecta directamente a las familias con la idea de sostenibilidad y el uso correcto de los residuos orgánicos.

En estas sesiones, los y las líderes, expresaban su preocupación por el mal manejo de residuos orgánicos, especialmente en los hogares y colegios de la comunidad de La Islilla. Ellos mismos evidenciaron cómo estos desechos terminaban en las calles, cerros, quebradas o incluso cerca del mar, afectando la salud, generando olores desagradables, la propagación de vectores y contribuyendo a la contaminación costera. Ya que cuando los residuos orgánicos llegan al mar, aceleran procesos de contaminación oceánica, como la proliferación de algas y la reducción de oxígeno en el agua, que afectan directamente la vida marina y la actividad pesquera. Este ciclo de contaminación amenaza la calidad de los recursos hidrobiológicos, la seguridad alimentaria y  la economía de las familias que dependen del mar como es el caso de la comunidad de la Islilla.

De este programa, Mi Comunidad en Crecimiento, se generaron dos productos exitosos. Por un lado, la formación y formalización de ASLI como una organización local de liderazgo  comunitario, resultado del fortalecimiento de capacidades y del compromiso sostenido de sus integrantes. ASLI actúa como un referente organizativo en temas de sostenibilidad y participación comunitaria. Por otro lado, la ejecución de la compostera comunitaria representa un hito tangible con una infraestructura sencilla, pero con un fuerte componente educativo, ambiental y comunitario, bajo el liderazgo de la Asociación de Líderes Isleños- ASLI. La compostera comunitaria permitió la recuperación del espacio donde se construyó esta infraestructura. El lugar, anteriormente utilizado como un botadero informal de residuos sólidos y orgánicos representaba un foco de contaminación y riesgo para la salud de la población, dar este paso  permitió la renovación del territorio y apropiación positiva del lugar.

La iniciativa fue recibida con entusiasmo por los alumnos del colegio secundario, este grupo de chicos, se comprometieron a trabajar en su construcción, trasladando materiales como piedras y arena de chacra. Y aportando con los residuos orgánicos traídos desde sus hogares para contribuir a esta iniciativa. La compostera fue instalada en un terreno comunal donado por la municipalidad de la Islilla, con materiales accesibles como madera reciclada, malla metálica y calamina. El diseño contemplaba tres compartimentos para asegurar un ciclo adecuado de compostaje: uno para el acopio inicial, otro para el proceso de descomposición y uno más para el almacenamiento del compost maduro.

Al inicio, la compostera funcionó como un espacio vivo. Los miembros depositaban sus residuos orgánicos con responsabilidad. Además, la municipalidad realizó un rol activo realizando el traslado de los residuos orgánicos desde los colegios hacia la compostera, el comité de la asociación presidido por una de las mujeres líderes capacitadas, la presidenta se encargaba del control y monitoreo, rotando con todos los miembros y los primeros kilos de compost fueron vendidos a los alumnos de los colegios para sus actividades educativas.

Sin embargo, con el paso de los meses surgieron dificultades que pusieron a prueba la sostenibilidad del proyecto. La comunidad de La Islilla depende fuertemente de la pesca artesanal, una actividad que ha experimentado altibajos por factores climáticos, biológicos y económicos. En respuesta a la disminución de los ingresos por la pesca, tanto hombres como mujeres se vieron en la necesidad de buscar otras fuentes de ingresos entre ellos los miembros de ASLI, algunas mujeres se dedicaron a la venta de productos y al trabajo agroindustrial, mientras que los hombres intensificaron las salidas de pesca o migraron temporalmente realizando otra actividad económica. Esta dinámica redujo el tiempo y la energía disponible para actividades voluntarias como el mantenimiento de la compostera.

Mantener activa la compostera se volvió un reto diario. A pesar del compromiso inicial, el ritmo de acopio se desaceleró y el comité tuvo que redoblar esfuerzos para sostener el proyecto. Algunos líderes expresaron sentirse frustrados, pero también reafirmaron la importancia de contar con el apoyo institucional de Future of fish  y comunitario para que esta iniciativa no se pierda. Varias de ellas proponen ahora articular el trabajo de la compostera con otros proyectos como los huertos escolares, de modo que el compost producido tenga un uso inmediato y visible. Para seguir innovando y asegurar una adaptación contextualizado al proyecto,  en una etapa cuatro del proyecto se incorporarán residuos de pescado en el proceso de compostaje, aprovechando la disponibilidad de este producto derivado de la actividad pesquera artesanal. En lugar de desechar vísceras, cabezas que comúnmente generan olores y son foco de vectores cuando se acumulan en espacios públicos, se promoverá su uso como fuente rica en nitrógeno dentro de la mezcla de compostaje. Este enfoque no solo contribuye a reducir la carga orgánica que va hacia al mar o a los botaderos informales,  sino que también mejoró la calidad del compost producido, al enriquecerlo con nutrientes esenciales para los suelos. Esta estrategia demuestra que es posible cerrar el ciclo de los residuos orgánicos del mar y la tierra, transformando un problema ambiental en un recurso valioso.

A pesar de las dificultades, la experiencia ha dejado valiosas lecciones. La compostera no solo transformó residuos, transformó un espacio, transformó también la forma en que la comunidad, especialmente las mujeres, se relaciona con el medio ambiente y con sus propias capacidades. Demostró que las soluciones nacidas desde dentro, con participación de quienes viven la realidad, son las más sostenibles.

En conclusión, la compostera comunitaria de La Islilla es un símbolo de resiliencia, liderazgo femenino y aprendizaje colectivo. Su existencia representa la capacidad de las comunidades para imaginar y construir futuros distintos, más saludables y sostenibles. Para que este tipo de iniciativas perduren, es necesario fortalecer las alianzas locales, brindar acompañamiento técnico y, sobre todo, seguir confiando en el potencial transformador de las mujeres.

Published Jun 05, 2026

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