Comienza agosto y con él una nueva veda para la merluza austral (Merluccius australis), pesquería que, según antecedentes científicos y de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, se encuentra en condición de sobreexplotación desde 2013. No es un dato menor: hablamos de un recurso que sostiene a familias enteras a lo largo de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, y que necesita con urgencia la implementación de nuevas medidas para su recuperación.
Gran parte del esfuerzo pesquero de la merluza austral proviene del sector artesanal. En el caso de los pescadores con quienes trabajamos en Aysén, utilizan espinel, un arte de pesca selectivo que logra capturas de buen calibre y cuida tanto la calidad del producto como el recurso mismo. Estos pescadores están trabajando en un proyecto holístico que involucra, por un lado, medidas de conservación y, por otra parte, temas de desarrollo productivo. Por eso no sorprende que sean los propios pescadores quienes estén impulsando un paquete de medidas de manejo que hoy parecen fundamentales:
1) Ampliar progresivamente la veda biológica: hoy se extiende solo durante agosto, y se propone avanzar hacia un período más largo de protección que resguarde mejor los procesos reproductivos de la especie.
2) Evaluar una talla mínima de captura, de manera que una mayor proporción de ejemplares alcance la madurez sexual antes de ser extraídos, contribuyendo así a la reproducción y recuperación del stock.
3) Proteger zonas de reproducción, identificando y resguardando los espacios clave que aseguran el ingreso de nuevas generaciones de merluza austral a la pesquería.
4) Combatir con más fuerza la pesca ilegal, aumentando la fiscalización en toda la cadena de valor, con medidas como el uso obligatorio de puertos de desembarque y mayor control al transporte de recursos del mar por carretera.
Estas cuatro medidas cuentan hoy con el respaldo del Sindicato de Pescadores N°1 de Puerto Gala y la Federación de Pescadores Artesanales de Hualaihué. No es una paradoja que estos pescadores, que dependen tan fuertemente de la merluza austral, promuevan medidas de conservación y de desarrollo productivo al mismo tiempo: por un lado, si no se toman medidas al respecto, el escenario de sobreexplotación no va a cambiar; por otra parte, se requiere una mejor comercialización del producto para aumentar el valor por kilo obtenido de un producto de excelente calidad.
Bajo esta convicción, Fundación FoF junto a Oceana llevan cinco años trabajando en este proyecto de carácter multidimensional, que abarca aspectos tanto de regulación pesquera como de desarrollo productivo. El trabajo que empuja nuestra Fundación consiste en acompañar las distintas fases de la cadena productiva de la merluza austral de Aysén para lograr un mejor desempeño comercial, que se traduzca en un mayor valor monetario para el producto de los propios pescadores.
Este trabajo de autonomía comercial va exactamente en la misma dirección que las medidas de conservación: no son dos caminos separados, sino un solo plan integral que busca mejorar el sustento de las comunidades costeras del sur de Chile a través de la recuperación de un recurso tan importante como la merluza austral.
Published Aug 03, 2026